REFLEXIONES

REFLEXIONES

La semana pasada llevamos los niños del programa educativo-discipulado a servir en un ancianato.  Nuestro propósito en esta visita no fue el de nosotros servir a los abuelitos, sino más bien trabajar en equipo ayudando y apoyando a los niños para que ellos pudieran hacerlo.  Algunos de los pequeños estaban nerviosos y hasta con temor.  Pero por medio del trabajo en equipo nosotros los adultos pudimos acompañarlos en todo y los niños cobraron confianza.  Fueron de mucha bendición para los ancianitos.

Esto me hizo pensar en ustedes y en la dinámica que vemos en sus obras y en las iglesias.  ¡Gracias a Dios por el buen trabajo que están haciendo en equipo!  ¡Ánimo todos y cada uno!

Les comparto un breve texto sacado de la carta para nuestros amigos y hermanos.  Esperamos que les sea de bendición.  Dios los bendiga.  Ricardo y Eunice

  LAS LÁGRIMAS EN EL CAMINO DE MILETO, de las páginas 292-294:

Ustedes, que son los dirigentes, deben ser los primeros en tomar las riendas en los trabajos más humildes. Ustedes deben ser los primeros en reconocer, animar y estimar a los demás y a su trabajo. Cuando sirvan de esta manera, los demás seguirán este ejemplo y todos verán lo que es un equipo. Su testimonio será una luz para los perdidos y también para las iglesias institucionales. Pablo, el fundador de la iglesia de Filipos en Macedonia, no sólo mostró una actitud de humildad y equipo con éstos sus hermanos, sino que les instruyó también en lo mismo.

En su carta a los creyentes filipenses, Pablo se dirige a toda la comunidad cristiana con sus dirigentes y diáconos, todos juntos. Les instruye y exhorta a vivir todos en armonía, unidos por un mismo amor, por un mismo espíritu y por un mismo propósito.

En nuestros tiempos, muchas iglesias buscan unir a la gente por medio de convivencias, “encuentros”, comidas y un sinfín de actividades. Pero, Pablo   tenía otro principio en mente. El fundamento que propone Pablo descentraliza la iniciativa de liderazgo, dando a cada miembro una     importancia y la responsabilidad de edificar a los demás de acuerdo a sus dones.  Pablo estaba pensando en el propósito y función de la iglesia, y la necesidad de la participación de cada miembro del cuerpo. “Ninguno busque únicamente su propio bien, sino también el bien de los otros” (Filipenses 2:4).

Aquí escribe Pablo sobre cuatro cualidades (viviendo todos unidos en 1. armonía, 2. amor, 3. espíritu y 4. propósito – Filipenses 2:1-2). Está instruyendo a los hermanos a no buscar sólo su propio bien, sino también el bien de los demás.   Aquí encontramos el fundamento para la formación de todo equipo; el precepto que desarrolla una actitud de equipo, compañerismo, aprecio, estima, amor, respeto, visión, humildad genuina y bienestar social. Estos preceptos sirven para el bien de las relaciones personales, matrimoniales y familiares además de ser esenciales para todo equipo de dirigentes en cualquier iglesia. Pablo escribió: “No hagan nada por rivalidad o por orgullo, sino con humildad, y que cada uno considere a los demás como mejores que él mismo”.(Filipenses 2:3).

Ahora amigo, te pedimos parar un momento, tomar un cafecito y leer Filipenses 2:1-11, luego repasar lo escrito arriba y ¡ánimo, sigue adelante! Toda congregación que desea tener efectividad en su ministerio debe pensar en términos de “Equipo”.

REFLEXIONES

AGRADECEMOS SU AYUDA Y PERSPECTIVA

Llegó el mes de diciembre y pronto el fin de este año 2018. Hubo en el año algunas situaciones que nos hicieron reír y otras que nos hicieron llorar.  En todas vimos la fidelidad de Dios. Agradecemos a Dios Su amor infinito, Su misericordia y como a pesar de nuestras deficiencias, siempre quiere usarnos en Su obra de lo cual nos sentimos muy privilegiados.

Sabemos que todos los hermanos queridos que reciben estas REFLEXIONES a lo largo del año hacen propio este sentir en sus vidas y ministerios.  Damos gracias a Dios por sus vidas y por las que están discipulando.

Durante este último mes del año, es importante hacer un recuento de todos los procesos, eventos, esfuerzos, actividades y todo lo que sucede en nuestras vidas. Nos hace reflexionar en las metas alcanzadas y en las que no se pudieron alcanzar. Es importante detenerse y hacer una revisión que nos permita refrescar nuestra consciencia en cuanto a dónde estamos y hacia dónde vamos. Es en estas últimas semanas del año que pensamos en lo que queremos lograr en el siguiente y dónde y cómo hacer algunos ajustes.

Es nuestro más sincero deseo que el 2019 sea un año “engranado” en los propósitos eternos de Dios y también de mucha bendición para la vida de cada uno de los lectores. Esperamos que las REFLEXIONES compartidas durante el 2018 fueran un estímulo y de ánimo para cada uno de nosotros a seguir adelante desarrollando nuestro propio crecimiento y en nuestros ministerios en el camino recto e íntegro de nuestro Dios.

Por tal motivo, queremos pedirles un par de minutos para brindarnos sus comentarios en cuanto a si estas líneas que compartimos casi mensualmente están siendo de edificación de manera estimulante y práctica, ó no. Nos gustaría que con toda sinceridad nos haga saber si las está leyendo y si en su contexto ministerial son temas prácticos. Su tiempo dado a respondernos nos será de mucha ayuda para saber si el tiempo dado a compartir las REFLEXIONES es un buen uso de tiempo o si es mejor invertir ese tiempo en otras actividades.

Agradecemos que pueda dar sus aportes que buscan sencillamente evaluar si es eficaz y efectivo el seguir enviando estas REFLEXIONES, o mejor invertir el tiempo en otras áreas.

Con Amor,

Alfredo Hernández

REFLEXIONES

El contraste entre Pastores y Ovejeros

-Considerando a Los Demás Como Más importantes-

Una de las grandes necesidades de la iglesia latinoamericana es la de tener “ovejeros” genuinos (pastores) que brinden un liderazgo práctico en la congregación y en los ministerios. Muchos en las iglesias crecen con una orientación institucional que relaciona la idea de “pastor” con una plataforma y un púlpito, o con autoridad y la necesidad de “estar al frente” etc. La idea de discipulado personal, servicio, capacitación, liderazgo y “pastoreo práctico” en la iglesia son pensamientos extraños y nuevos para muchos.

Recientemente un joven que conocemos vino a despedirse de nosotros. Hace años que puso su mirada en ser pastor. En ese momento le animamos a buscar a unos hombres para discipularlo — líderes que realmente se dan con gran pasión, entrega, cuidado y preocupación para guiar (“pastorear”) con eficacia a quienes están bajo su cuidado. Su trasfondo es uno profundamente influenciado por ideas tradicionales sobre el pastoreo. Estas ideas tradicionales terminaron dominando sus pasos y pronto comenzó sus estudios teológicos con el fin de “capacitarse para el ministerio”.

Desde el principio quedó claro que sus intereses no eran en realidad funcionar como pastor, sino más bien tener la posición de “ser pastor”. Es este tipo de pensamiento lo que nos llevó a usar el término “ovejero” en vez de “pastor”. A pesar de que “pastor” es la mejor palabra, el término “ovejero” puede impulsarnos a contemplar mejor y más ampliamente el significado bíblico, la función y los objetivos implícitos de este rol.

Después de haber completado años de estudio teológico, se le presentó un diploma, que supuestamente evidenciaba sus calificaciones para ser pastor. Aunque él nunca ha servido en algún liderazgo, nunca ha participado discipulando o ayudando a otros a alcanzar su propio potencial, ahora tiene el título oficial de “pastor”, ¡y ya ha recibido una oferta de “trabajo” para “ser pastor”!

El enorme déficit de discipulado real y práctico en la iglesia ha contribuido a que historias como la de arriba se convirtieran en cosas absurdas, pero comunes. Hay una gran necesidad de que los hombres y mujeres jóvenes que anhelan entrar en algún ministerio realmente se entreguen a servir con humildad y ayudar a los demás a lograr desarrollar su máximo potencial. Hay necesidad de obreros que realmente consideran a los demás como más importantes que ellos mismos.

Un enfoque de este ministerio en el que ustedes forman parte es el de relacionar las dinámicas del discipulado y el pastoreo juntos. A lo largo de los años, esto ha llevado a un número creciente de nuevos ovejeros en el proceso de ser discipulados por otros quienes están pastoreando de manera efectiva, y estos a su vez, también siendo capacitados para sus áreas particulares de servicio, ministrando en otros contextos, incluso en otros idiomas y culturas.

Recientemente, surgió un vínculo mutuo de pastoreo como resultado de la “polinización cruzada” de algunos misioneros y pastores venezolanos y colombianos que participaron en una conferencia de discipulado.

Hace poco nos sentimos con luto y en dolor, esto debido a que un joven pastor venezolano murió en el hospital. Aunque no quita la tristeza y la indignación relacionada con las condiciones que contribuyeron a su muerte, nos alentó ver esta dinámica de Discipulado-Pastoreo en acción entre los hermanos venezolanos y colombianos quienes son “ovejeros” en sus propias iglesias y ministerios.

Durante estas semanas pasadas, dieron de sí mismos sin descansar, e involucraron a otros en Colombia para buscar, localizar, comprar, empaquetar y enviar medicinas y artículos de primera necesidad a un pueblo en la frontera entre Colombia y Venezuela, desde donde los suministros podrían ser transportados al hospital venezolano donde el joven pastor se estaba muriendo. El gran esfuerzo, los cuidados y la suma importancia dada para salvar a este joven fueron sobresalientes.

La “actitud de ovejero” que estos amigos demostraron en lugares lejanos, así como en sus propias ciudades y comunidades es igualmente inspiradora. Su actitud sigue la línea de las palabras de Pablo en Filipenses 2:3 donde nos exhorta a que: “… cada uno considere a los demás como más importantes que sí mismo.” Estas pocas palabras representan la verdadera prueba que revela el corazón de un genuino ovejero. ¡Es aquí donde encontramos la diferencia entre lo que es “querer ser un pastor” y lo que es “en realidad pastorear”! Al final, nuestro hermano venezolano necesitaba una transfusión de sangre, pero no se encontraron bolsas de transfusión de sangre y este amigo falleció.

Los pastores colombianos vivieron el principio de Filipenses 2:3 al darse de sí mismos para servir y apoyar en todo a los ovejeros venezolanos quienes se encargaron de pastorear al joven moribundo de 27 años, a su familia afligida y también a su congregación. En ambos lados de la frontera, los ovejeros trabajaron incesantemente día y noche a favor del joven que solo algunos pocos de ellos conocían. Esta es solo una faceta del punto en cuestión: el contraste entre pastores y ovejeros.  Aun así, es alentador cómo la humildad, el servicio y la consideración de la importancia de los demás se cultiva a través de estas relaciones, uniendo el discipulado y el pastoreo.

Los eventos arriba mencionados nos hacen recordar unos párrafos en el libro Las Lágrimas en el Camino de Mileto (páginas 65-66), los cuales compartimos a continuación:

¡Incontables veces diferentes pastores nos han visitado y han preguntado sobre “qué método” usamos para “hacer” que los hermanos trabajen unidos! No siempre les parece muy razonable la respuesta. Les hemos dicho lo mismo que a muchos de ustedes: Primero, la forma es simplemente ver el modelo presentado en el Nuevo Testamento, seguirlo y vivirlo. Segundo, practicar el discipulado, no sólo predicarlo.

Cuando vemos a todos los hermanos, (a menos que haya alguna excepción cuando alguien esté enfermo o viviendo en pecado), practicando, no sólo memorizando, el precepto encontrado en Filipenses 2:3-4, las cosas toman un rumbo muy, muy distinto en nuestras iglesias. Esa dinámica es aún más poderosa cuando los hermanos en el liderazgo toman la iniciativa de ponerlo en práctica. “No hagan nada por rivalidad o por orgullo, sino con humildad, y que cada uno considere a los demás como mejores que el mismo. Ninguno busque únicamente su propio bien, sino también el bien de los otros”.

Todos nuestros hermanos y los ministerios han trabajado con estas normas y preceptos de EQUIPO.

Saludos a todos y cada uno de ustedes nuestros amigos. Dios los bendiga. Ricardo y Eunice

REFLEXIONES

En el pueblo fronterizo de Maicao, Colombia pudimos ver una pequeña parte del corazón de Venezuela. Miles de personas con sus miles de historias. Muchas historias tristes y de desesperanza. Pero también podemos acercar nuestro lente y ver a cada vida, cada individuo y su historia en particular. Fue en el centro de este pueblo donde conocimos a Ana.

Ana es una mujer que, como muchas miles de madres venezolanas, ha salido de su país en búsqueda de un sustento para sus hijos y familia en Venezuela. La conocimos en Maicao mientras como equipo nos comprábamos provisiones y alimentos para una poblacion de migrantes viviendo y trabajando en el relleno sanitario de la ciudad.

Ana vive con su esposo Jorge en esa ciudad fronteriza, junto a miles de otros venezolanos desplazados por la crisis que atraviesa Venezuela. Muchas de estas personas duermen en las peligrosas calles y plazas. Ana comparte una historia que es el común escuchar: “Antes tenía un trabajo estable en Venezuela, pero ahora soy vendedor ambulante en estas calles. Tenemos que trabajar duro y esforzado para sacar adelante a nuestros hijos y familia”.

Venezuela está atravesando una profunda crisis económica, política y social. La situación ha obligado a millones de personas a irse del país en búsqueda de sobrevivencia para sus familias. Colombia ha sido uno de los países que más ha recibido estos migrantes venezolanos, y Maicao por ser un pueblo fronterizo ha sido uno de los pueblos receptores y saturados. Esto ahora ha constituido un “problema” social para la nación colombiana y específicamente para el gobierno local de Maicao. Como dije al principio, son miles de personas con sus miles de historias. Muchas personas que antes tenían una estabilidad económica en su país (Venezuela) han llegado a mendigar en las calles en una tierra extranjera.

Todo esto me llevó a pensar y meditar en la iglesia de Cristo. Me dejó pensando en la anemia espiritual en que facilmente podemos encontrarnos sumergidas. Con tantas oportunidades a nuestro alrededor, en cualquier país, para participar en los propósitos de nuestro Dios y en algunas de nuestras congregaciones prácticamente todo el enfoque “ministerial” se encuentra en decoraciones para nuestros edificios, batas para el coro y cantidades de comités creados para pensar en la comodidad de los mismos congregantes o para llevar a cabo “mejores cultos” etc. ¿Y aquellos de afuera? ¿Quién irá por ellos?

Esto nos plantea un reto: ¿Cómo podrá participar la Iglesia de Cristo con estas personas que ahora están desamparadas? ¿Qué reto asumirá la Iglesia local para sumar a un esfuerzo serio y comprometido? Y pensando bien ¿Qué estamos haciendo como Cuerpo de Cristo para el alcance en un discipulado?

Durante los días que estuve participando en algunos ministerios en el lado Colombiano de la frontera, seguí pensando en la importancia y en el valor de cada vida, vidas como Ana. Esto me hizo recordar una parte del libro Las Lágrimas en el Camino de Mileto que habla del enfoque de la iglesia fuera de la congregación.

Doy gracias a Dios por la oportunidad de compartir esta pequeña reflexión con ustedes nuestros queridos hermanos. Dios los bendiga.

Poncho e Ivanna Duran

Maracaibo, Venezuela

Texto tomado del libro Las Lágrimas en el Camino de Mileto:

En las páginas 165-166 bajo el título “El enfoque de la iglesia fuera de la congregación.”

El segundo enfoque se centra en el discipulado en campos fuera de la iglesia. Lo vimos en Hechos 1:8, “…recibirán poder y saldrán a dar testimonio de mí, en Jerusalén, en toda la región de Judea y de Samaria, y hasta en las partes más lejanas de la tierra”. En Mateo 28:19-20 dice, “Vayan, pues, a las gentes de todas las naciones, y háganlas mis discípulos; bautícenlas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Por mi parte, yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”. La segunda función de la iglesia es la labor intensa y difícil de hacer discípulos de otras gentes, de las que hoy ni siquiera son creyentes.

A veces hay tanta anemia en las iglesias que el único “discipulado” que se conoce es el de tener estudios, charlas y cultos con el tema sobre “el discipulado”. Estudios, estudios y más estudios sobre el discipulado, pero el número de discípulos no aumenta. Luego, si acaso hay algún movimiento fuera entre los no creyentes, ¡se les reparten folletos o invitaciones para luego participar otra vez en lo mismo, un culto! Hermanos, ésta es una vergonzosa confusión y ciclo vicioso inútil.

Debemos evaluar el trabajo en el cual la iglesia está involucrada, dentro y fuera. Debemos revisar el significado y las implicaciones de lo que realmente es un discípulo.

Entonces, el segundo enfoque de la iglesia es el trabajo estratégico del discipulado, haciendo discípulos de toda lengua, tribu y nación. Ese trabajo y propósito en la función de la iglesia requiere seriedad, entrega, compromiso y trabajo a largo plazo. Eso no se hace con campañas y cruzadas. Es un esfuerzo que se hace en cuatro esferas a la vez; en su propia localidad, en las partes circunvecinas, en las comunidades más retiradas, y hasta las partes más lejanas de la tierra.

Cuando se trata del discipulado transcultural, se requiere una buena capacitación misionera y un buen equipo. Luego se requieren años de trabajo en la adquisición del idioma y la cultura para poder trabajar adecuadamente con la gente en su propia lengua y en su propia forma de pensar. Se requieren años invertidos en la preparación de lecciones bíblicas, alfabetización, traducción bíblica entre otras labores. En muchos casos estamos hablando de un plan de trabajo y compromiso de la iglesia de 20 a 25 años, o más.

REFLEXIONES

Comida rápida y El discipulado

Los reconocidos establecimientos de comida rápida alrededor del mundo generalmente se destacan por su pronta entrega y la buena atención, teniendo como propósito la satisfacción del cliente y una próxima visita. Su éxito depende de una producción y entrega rápida de lo pedido. Para ello han desarrollado manuales y procedimientos detallados de trabajo en equipo que garantizan este resultado.

Hace poco estábamos reflexionando en el funcionamiento de esos lugares de comida rápida y luego eso nos hizo pensar en cuanto a la iglesia. Nos hizo meditar en como nosotros, el Cuerpo de Cristo, también debemos estar bien coordinados, tener muy claro nuestros propósitos, tener un liderazgo enfocado, y estar todos dedicados a funcionar y trabajar en equipo.

Sabemos que estas REFLEXIONES de cada mes son para lideres y pastores. Estamos apenas aprendiendo en este camino y por eso nos sentimos muy agradecidos por la oportunidad de compartir, desde el punto de vista de “discípulos en proceso”, la REFLEXIÓN de este mes con ustedes, nuestros pastores y líderes.

Lo relacionado con los establecimientos de comida rápida nos llevo a meditar en varias características que, como miembros de una congregación, consideramos importantes para nuestros pastores y lideres. Las consideramos esenciales para poder ayudarnos a crecer en un buen desarrollo para ser efectivos en el servicio y en los propósitos de Dios, coordinados en equipo, y recibiendo ejemplo y discipulado del liderazgo dirigiéndonos.

En las páginas 292-294 en el libro “Las Lágrimas en el Camino de Mileto” encontramos unas líneas que nos han ayudado a tener mas claridad sobre la importancia del rol de nuestros dirigentes que nos dan guía, ejemplo, discipulado, ánimo, ayuda y apoyo para realmente funcionar como equipo. Eso trae bendición a nuestras vidas como discípulos y nos impulsa con mas claridad hacia el discipulado de otros en diferentes contextos y hasta las partes mas lejanas y no alcanzadas.

Dios les bendiga,

Alejandro y Andrea Hernández
Discípulos en formación para la obra misionera transcultural, Maracaibo, Venezuela.

Páginas 292-294 del libro “Las Lágrimas en el Camino de Mileto”:
Ustedes, que son los dirigentes, deben serlos primeros en tomar las riendas en los trabajos más humildes. Ustedes deben ser los primeros en reconocer, animar y estimar a los demás y a su trabajo. Cuando sirvan de esta manera, los demás seguirán este ejemplo y todos verán lo que es un equipo. Su testimonio será una luz para los perdidos y también para las iglesias institucionales. Pablo, el fundador de la iglesia de Filipos en Macedonia, no sólo mostró una actitud de humildad y equipo con éstos sus hermanos, sino que les instruyó también en lo mismo.

En su carta a los creyentes filipenses, Pablo se dirige a toda la comunidad cristiana con sus dirigentes y diáconos, todos juntos. Les instruye y exhorta a vivir todos en armonía, unidos por un mismo amor, por un mismo espíritu y por un mismo propósito.

En nuestros tiempos, muchas iglesias buscan unir a la gente por medio de convivencias, “encuentros”, comidas y un sinfín de actividades. Pero, Pablo tenía otro principio en mente. El fundamento que propone Pablo descentraliza la iniciativa de liderazgo, dando a cada miembro una importancia y la responsabilidad de edificar a los demás de acuerdo a sus dones. Pablo estaba pensando en el propósito y función de la iglesia, y la necesidad de la participación de cada miembro del cuerpo. “Ninguno busque únicamente su propio bien, sino también el bien de los otros” (Filipenses 2:4).

Aquí escribe Pablo sobre cuatro cualidades (viviendo todos unidos en 1. armonía, 2. amor, 3. espíritu y 4. propósito –Filipenses 2:1-2). Está instruyendo a los hermanos a no buscar sólo su propio bien, sino también el bien de los demás. Aquí encontramos el fundamento para la formación de todo equipo; el precepto que desarrolla una actitud de equipo, compañerismo, aprecio, estima, amor, respeto, visión, humildad genuina y bienestar social. Estos preceptos sirven para el bien de las relaciones personales, matrimoniales y familiares además de ser esenciales para todo equipo de dirigentes en cualquier iglesia. Pablo escribió: “No hagan nada por rivalidad o por orgullo, sino con humildad, y que cada uno considere a los demás como mejores que él mismo”. (Filipenses 2:3).

Ahora amigo, te pedimos parar un momento, tomar un cafecito y leer Filipenses 2:1-11, luego repasar lo escrito arriba y ¡ánimo, sigue adelante! Toda congregación que desea tener efectividad en su ministerio debe pensar en términos de “Equipo”.

Todo hermano de la congregación, especialmente los dirigentes, deben tener una perspectiva realista y humilde de sí mismos. No puede existir una actitud de equipo entre los hermanos si existen, a la vez, sentimientos de superioridad entre algunos, especialmente los sobreveedores. Ahora bien, hay que tomar en cuenta que algunos pueden tener trabajos o mayordomías de más peso que requieran más responsabilidad, pero de ninguna manera deben verse como indispensables o mejores que los demás. Una actitud de humildad y servicio, unida a una convicción de que los demás son de inmenso valor e importancia, es básica y elemental para edificar todo ministerio.

REFLEXIONES

ENERO-FEBRERO 2018

¡Saludos de parte del pastor Juan Elías y uno de los grupos de discipulado desde el lado oriente de Venezuela!

Como grupo de líderes, hemos estado revisando varios puntos de la función de nuestras iglesias. Este proceso ha servido para edificación de nosotros (un grupo de 12 hombres/pastores) al estar estudiando el libro: Las Lágrimas en el Camino de Mileto. En una reunión reciente lo siguiente fue compartido por los hermanos:

“A pesar de que hemos leído y sabemos las escrituras, es increíble cómo hemos logrado otras perspectivas al estar considerando los retos en el libro. El Señor nos ha hecho ver muchas cosas y esto nos ha motivado a revisar cada aspecto de la vida personal como también la de la iglesia para que el Señor sea el principal personaje en TODO. Todos podemos servir y participar en el discipulado, siendo discípulos y en el discipular a otros. Vemos con más claridad que hay formas que ayudan a tener una buena función en la iglesia y en el discipulado, y hay formas que limitan o imposibilitan la buena función. Lo importante siempre es la función.

El discipulado incluye muchas cosas, envolviendo esta cuestión sobre las formas que hemos practicado en el discipulado. Charlamos sobre los cambios que vamos a llevar a cabo y cómo. Estamos pensando, orando, y viendo qué hacer. Varios vamos a empezar los cambios en las obras nuevas donde la gente no está tan contaminada con ideas religiosas.”

La charla en este grupo del pastor Juan Elías nos sirve para introducir una porción de la lectura que el grupo había revisado: Las primeras dos páginas del capítulo “La Forma y Función de la Iglesia”, páginas 217-218.

De todas las cuestiones relacionadas a la iglesia como organismo, hay dos en particular que son fundamentales y que deben ser entendidas por todos nuestros miembros. Estas dos cuestiones son las que están relacionadas con la función y la forma de la iglesia. Las cuestiones relacionadas con la función de cualquier asamblea son las más importantes, pues si ignoramos su función (que es su propósito) sólo nos quedará una forma muerta. Nuestro Dios nos ha dejado en claro varios asuntos relacionados con Su deseo en cuanto a la función de Su iglesia. Sin embargo, en cada lugar, en cada cultura y en cada generación pueden variar las formas de cómo la iglesia lleva a cabo esta función.

Nuestro Dios nos ha mostrado claramente su propósito para la iglesia, de cómo debe funcionar, pero no nos dejó una estructura estricta de las formas de cómo organizarnos en estos propósitos y funciones. Aquí encontramos una gran encrucijada en el camino. La iglesia debe escoger su destino, su futuro, y enfrentarse con el porqué de su existencia. Cada congregación escogerá entre dos opciones:

1. Buscará las mejores formas para reflejar los propósitos de Dios dentro de su contexto cultural

2. Adoptará caminos muertos, religiosos e institucionales.

Algo curioso es el hecho de que existen muchísimas iglesias que junto con sus pastores se preocupan profundamente por mantener las formas tradicionales de la iglesia, mientras parecen desinteresados en si la iglesia realmente tiene una función o no; aparte de tener reuniones cada semana.

La iglesia puede pasar meses, hasta años y aun décadas sin que la congregación se involucre ministrando a los necesitados, apoyando a la obra misionera transcultural, enseñando personalmente a los que no han entendido la Palabra, etc. Hay congregaciones donde los mismos pastores poco ministran fuera del ambiente “clínico” o “estéril” del “santuario” o de su oficina. No les interesa funcionar con un ministerio dentro de la oscuridad del mundo puesto que están amarrados a una forma de “iglesismo” que les mantiene sin una función dinámica en la vida y mundo real.

REFLEXIONES

La REFLEXIÓN para este mes nos viene de parte de nuestros hermanos Poncho e Ivanna, desde la ciudad venezolana de Maracaibo:

“Para tener una vida de comunión con Dios y una vida de ‘santo’ es muy necesario hacerlo en ‘la hora silenciosa’… Aborrecer a los impíos y alejarse de todo lo impuro”

Quien no conozca a Oscar Tovar, pensará que estaba hablando en serio. Pero quienes tenemos el privilegio de conocerlo sabemos que es en broma.

Hace poco tuve el privilegio de estar junto con grandes amigos en un tiempo de refrigerio espiritual en la finca de nuestro queridísimo amigo Oscar. Lo que al principio sería una visita amena se convirtió en un gran bálsamo refrescante que impactó nuestras vidas y nos retó a vivir una vida en dependencia de nuestro Señor.

Su enseñanza durante los días que estuvimos con él fue acerca de la importancia de tener una vida de comunión con nuestro Señor, pero más allá de lo que es común y trillado; me hizo ver de una manera tan sencilla y digerible su gran importancia.

Para tener vida y comunión con el Señor no es necesario “flotar en las nubes” y someternos a rituales místicos que parecieran muy “santos y religiosos”, pero que tarde o temprano terminan siendo una pesada carga y un conjunto de reglas que son prácticas infructuosas que no terminan en nada.

Desde el principio y basándonos en los atributos de nuestro Magnifico Dios, Oscar enseñó que Dios creó al hombre para tener una relación genuina, una relación fluida de manera que los canales de comunicación se mantuvieran abiertos las 24 horas del día. Por causa del pecado, la relación fue rota. Todos sabemos lo que Su historia nos dice y enseña acerca del Redentor quien dio su vida para restaurar de nuevo la relación. ¿Sencillo? Pero es una verdad de mucha profundidad…

Cada uno de nosotros fue creado de manera única y particular. Tenemos huellas digitales únicas en el mundo entero, un ADN único en el mundo entero, un iris ocular único en el mundo entero, una voz única en el mundo entero y un olor corporal que es único en el mundo entero. ¿La razón? Dios desea una relación única y genuina con cada uno de nosotros. Desea que tengamos una vida en dependencia de Él que le sirvamos y que le adoremos.

Así como en el principio había un árbol que proveía vida y otro que traía muerte. Todo el asunto se resumía en una decisión. Hoy en día y todos los días de nuestras vidas, batallamos en el asunto de las decisiones. ¿Qué decidiremos hoy?

Las decisiones se resumen en escoger para vida:
• Dependencia de Dios
• Una vida de adoración genuina
• Una vida de servicio
• Una vida que se sacia con el conocimiento que Dios provee (Su palabra)

O por el contrario la muerte:
• Independencia y autonomía
• Auto-conocimiento
• Filosofía
• Auto-adoración
• Auto-servicio

La vida cristiana debemos vivirla en dependencia de Dios y no en nuestras propias fuerzas…

Que enseñanza tan sencilla y digerible… pero es interesante como muchos hermanos hoy en día se empeñan en añadir pesadas cargas a las vidas de muchas personas por el hecho de “agradar a Dios”… tarde o temprano sus vidas reflejan la frustración e impotencia de no poder agradar al Creador.

Tocante a este punto referente a la vida En Cristo me hizo pensar y reflexionar en un tema encontrado en el libro Las lágrimas en el camino de Mileto en las páginas 175-179 bajo el título: “Advertencia en cuanto a la suciedad de la religiosidad”.

Veo con mucho ánimo que nuestro liderazgo pueda invertirse bien y de manera sabia en una sana enseñanza en cuanto a la libertad que Cristo nos otorgó en la cruz del calvario. Esa misma libertad es la única y verdadera motivación para un servicio genuino en Su obra.

Dios les bendiga

Poncho e Ivanna Durán
Maracaibo-Venezuela
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Las lágrimas en el camino de Mileto en las páginas 175-179 bajo el título: “Advertencia en cuanto a la suciedad de la religiosidad”.

Advertencia en cuanto a la suciedad de la religiosidad
Nuestro fuerte y valiente hermano Pablo se llenó de tanta tristeza que lloraba al pensar en cómo las formas religiosas, y tan sutiles, pueden desviar a la gente de lo verdadero, de la función correcta. Pablo se preocupó mucho por los hermanos en cuanto a esa carnalidad arrastrada por aquellos que tienen su mirada en el egoísmo de los criterios pasados.

Hablando a los filipenses, acerca de los religiosos, Pablo dijo: “cuídense de los perros…” o “cuídense de esa gente despreciable…”. Pablo sabía muy, muy bien de los peligros de la religiosidad y quería proteger a sus queridos hermanos de esa suciedad contagiosa. Luego les dijo: “Hermanos, sigan mi ejemplo y fíjense también en los que viven según el ejemplo que nosotros les hemos dado a ustedes. Ya les he dicho muchas veces, y ahora se lo repito con lágrimas, que hay muchos que están viviendo como enemigos de la cruz de Cristo y que acabarán por ser destruidos. Su dios son sus propios apetitos, y sienten orgullo de lo que debería darles vergüenza. Solo piensan en las cosas de este mundo” (Filipenses 3). Hermanos, estos mismos peligros cancerosos nos rodean hoy. Solo que están envueltos en paquetes diferentes, pero siguen siendo atractivos aunque a la vez destructivos. ¡Tengan cuidado de no olvidar lo qué es la iglesia – el cuerpo de Cristo! Debe ser protegida y los líderes deben ser buenos mayordomos y no dejarla contaminarse con los restos de “Egipto”, con la sucia religiosidad.

Consejo relacionado al trabajo con hermanos religiosos o legalistas
Bueno hermanos y amigos, hay que ser sabios, activos, interesados y maduros para poder ayudar a cada uno a revisar sus fundamentos. Cuando vienen individuos “nuevos” a ustedes, presentándose como hermanos, pueden ser momentos emocionantes. Sin embargo, por más espiritual que hable ese nuevo amigo, ustedes no tienen la menor idea sobre sus fundamentos, criterios, valores, actitudes y propósitos. Eso no quiere decir que dicho individuo no sea honesto, o que no sea un creyente de verdad, o que no sea digno de confianza. Lo único que significa es que ustedes no tienen una base, criterio o historia, todavía, para determinar nada en cuanto a la persona.

Puede ser que sea un creyente sólido, sano, humilde y con un deseo sincero de integrarse a la congregación con ustedes, pero también puede ser un compañero que está lejos de la salvación y a la vez envuelto en una profunda esclavitud religiosa. Puede ser uno que ha pasado tiempo en un lugar religioso tradicional y que ha aprendido todo en cuanto a cómo hablar, qué decir, cómo actuar y cómo presentarse “cristianamente”. Quizás esté buscando aceptación, amor y amigos. Esto está muy bien, pero el mejor amor y los mejores amigos son los que se interesan por la vida eterna del compañero y no les basta con que haya aprendido cómo hablar o cómo portarse “bien” en un culto.

Este punto es sumamente importante para nuestras iglesias. Cuando lleguen individuos de otras iglesias “como hermanos”, es recomendable darles todos los estudios de Edifiquemos Sobre Cimientos Firmes antes de contarlos formalmente como sus hermanos. Esta recomendación no es nada legalista. Si de veras vienen como personas salvas, el repaso de la historia bíblica les reanimará y reafirmará en su fe.

El propósito de ustedes no es someterlos a un sistema legalista de rangos para después “calificarlos” como hermanos. El servicio de ustedes es darles a ellos la misma oportunidad que tuvieron ustedes de repasar la historia de Dios de manera clara y entendible. Los estudios y charlas que tendrán con ellos les darán a ustedes la oportunidad de tratar de ser de bendición para estos nuevos amigos, mientras que los están conociendo mejor.

No perderán nada en invertir ese tiempo en ellos. Si ya son creyentes entonces apreciarán su atención, amor y el tiempo dedicado personalmente a ellos.

Si son individuos que nunca han oído y entendido el mensaje de Dios, y que nunca han captado el significado de las Escrituras y la vida de Jesús para la humanidad, entonces esta inversión de tiempo es más importante todavía. Puede terminar siendo para sus vidas una revelación tan impactante como la visita de Nicodemo a Jesús (Juan 3), llevándoles al camino de la Vid Verdadera, lejos del camino de la religiosidad del que posiblemente vienen.

Hermanos, estos consejos les pueden servir como unas sugerencias sanas, de ayuda y beneficio. De ninguna manera son de carácter legalista. Piénsenlo bien y no busquen atajos en la obra, especialmente cuando se trata de alguien llegando a ustedes de otro lugar.

Estas son mayordomías importantes para la congregación y, para los dirigentes, pruebas de integridad y sabiduría. No sean prontos para hacer las cosas sin considerarlas bien, pues implica más esfuerzo y tiempo reconstruir las cosas mal hechas que edificarlas bien la primera vez. No estarán perdiendo el tiempo y no perderán ninguna bendición haciendo las cosas de esta manera.

Al contrario, darán mayor seguridad y firmeza a los fundamentos y edificación de toda la congregación, junto con sus ministerios y obras misioneras.

REFLEXIONES

En esta REFLEXION tenemos el honor y el gusto de recibir estas palabras de unos jóvenes, un matrimonio de los recién graduados del Centro de Formación Misionera en Trujillo, Venezuela. Hemos tenido el privilegio de ver de cerca el desarrollo de estos jóvenes desde hace varios años y apreciar su dedicación, servicio y madurez espiritual en todas las áreas de sus vidas. Damos muchas gracias a Dios por las vidas de Poncho e Ivanna Durán, de Maracaibo, Venezuela.
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“¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?…”
Esta fue la pregunta que Dios le hizo al profeta Isaías cuando lo invitó a participar en Su obra. Después de haber visto la Gloria de Dios y Su majestad, y haber reconocido su naturaleza de pecador impotente; y al reconocer esto, un ángel del Señor, con un carbón encendido, tocó su boca para señalar que sus pecados ya habían sido perdonados.

Es interesante ver que muchas personas lo catalogan como un llamado súper especial, hablan de este llamamiento como algo impuesto por Dios, como algo a lo cual Isaías no podría rehusarse. Pero cuando observamos en la Escritura, vemos claramente que Dios está haciendo una pregunta indirecta…esto nos hace pensar que cualquier otro pudo haber aceptado la tarea. Isaías aceptó, considerándolo un privilegio que no tiene precio, expresando: “Heme aquí, envíame a mí. ”

Nos hace pensar que hoy también, el Señor, a los que hemos reconocido nuestro pecado y a los cuales nos ha perdonado a través del sacrificio de Jesús, también nos está brindando esta oportunidad.

Dios sigue haciendo el mismo llamado hoy en día… ¿quién irá…? Pero también, ¿quién se ofrecerá?

Nosotros como iglesia venezolana tenemos una gran oportunidad de ofrecernos voluntariamente para este privilegio, como Isaías, para llevar el mensaje de esperanza a los que nunca han tenido oportunidad, aquellos que viven en tinieblas espirituales.
Es bien sabido que en nuestro país estamos pasando por una crisis sin precedentes, donde las “garantías básicas” (Alimento, medicina, seguridad) que debería ofrecer cada país son casi imposibles. Sin embargo nosotros queremos seguir viendo las cosas desde la perspectiva de Dios.

En estos días muchos hermanos de diferentes iglesias se están uniendo a los más de 2 millones de venezolanos que están abandonando el país por “buscar un mejor futuro”. Esto nos ha dejado pensando y meditando sobre el texto mencionado: ¿Quién irá a los necesitados en Venezuela? ¿Quién llevará el evangelio a los perdidos?

Hace poco, un amigo pastor me compartía algo diciéndome: “¿Por qué cambiar lo eterno por lo temporal? 10, 20 o 30 años de “mejor futuro” en otra parte. ¿Y los no alcanzados en nuestro país? ¿Quién irá por ellos?”

Reconozco que como creyente aquí en Venezuela no es muy sencillo digerir estas cosas, pero sigo pensando qué mejor manera de ver las cosas que desde la perspectiva de Dios y su amor por los no alcanzados en nuestro bello país.

En la carta-libro “Las lágrimas en el Camino de Mileto,” en las páginas 167-168 bajo el título El discipulado-tiempo, inversión y esfuerzo, hemos relacionado parte de estos pensamientos con nuestras vidas, por su estrecho vínculo en tener una correcta perspectiva en el enfoque y en la función de la iglesia; así como en la vida discipular, en el servicio y en la entrega de cada creyente.

Creemos firmemente que es un serio desafío a la realidad que como iglesia venezolana estamos enfrentando. Esperamos que sea de mucha bendición para todos ustedes en los países donde cada uno está sirviendo.

Dios les bendiga,
Poncho e Ivanna Durán
Maracaibo, Venezuela
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“Las lágrimas en el Camino de Mileto,” páginas 167-168
El discipulado – tiempo, inversión y esfuerzo
¡Allí está el motivo por el cual hay tan poco interés en la obra misionera! Se requiere demasiado tiempo, inversión y esfuerzo. ¡Mejor llevar a cabo una campaña, hacer una “invitación” cuando parece ser el momento más emotivo, tirar unos folletos al aire y ya, a correr! Piensen, hermanos, en cuanto a lo que implica lo que vimos, en Mateo 28:19-20, del discipulado.

Parte del discipulado implica la necesidad de una estrategia, tiempo y relaciones personales. Las primeras palabras de Mateo 28:19-20, “Vayan, pues, a las gentes de todas las naciones…”. Estas primeras palabras implican tiempo y entrega. Cuando la iglesia se enfoca en ir a “las gentes de todas las naciones”, se requiere una congregación comprometida a largo plazo. El trabajo principal es el de hacer discípulos (de Jesús).

¿Y qué hace el nuevo discípulo inmediatamente? El nuevo discípulo se “identifica” con el Dios del cielo por medio del bautismo. Todavía hay más trabajo que hacer después de “los bautismos”. Luego viene la tarea de enseñarles todo el consejo de Dios. Esta “enseñanza” no puede ser sólo académica, sino también por medio del ejemplo. Pablo dijo: “Así pues, les ruego que sigan mi ejemplo”. Nuestro hermano Pablo puso constantemente su vida como ejemplo a seguir, y nosotros humildemente debemos hacer lo mismo dando un buen ejemplo a seguir.

La iglesia se edifica dentro, y se propaga afuera. La iglesia es el cuerpo de Cristo, y dentro del cuerpo cada miembro funciona para bien y edificación de los demás miembros. Las reuniones de la iglesia no son para invitar a los inconversos y evangelizarlos sino para edificar a los hijos de Dios y capacitarlos para el trabajo del evangelio fuera. La función de la iglesia en el mundo es la reproducción y multiplicación del amor, verdad y vida de Dios por medio de discípulos que hacen discípulos.

REFLEXIONES

En esta REFLEXION tenemos el honor y el gusto de recibir estas palabras de unos jóvenes, un matrimonio de los recién graduados del Centro de Formación Misionera en Trujillo, Venezuela. Hemos tenido el privilegio de ver de cerca el desarrollo de estos jóvenes desde hace varios años y apreciar su dedicación, servicio y madurez espiritual en todas las áreas de sus vidas. Damos muchas gracias a Dios por las vidas de Poncho e Ivanna Durán, de Maracaibo, Venezuela.

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“¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?…”

Esta fue la pregunta que Dios le hizo al profeta Isaías cuando lo invitó a participar en Su obra. Después de haber visto la Gloria de Dios y Su majestad, y haber reconocido su naturaleza de pecador impotente; y al reconocer esto, un ángel del Señor, con un carbón encendido, tocó su boca para señalar que sus pecados ya habían sido perdonados.

Es interesante ver que muchas personas lo catalogan como un llamado súper especial, hablan de este llamamiento como algo impuesto por Dios, como algo a lo cual Isaías no podría rehusarse. Pero cuando observamos en la Escritura, vemos claramente que Dios está haciendo una pregunta indirecta…esto nos hace pensar que cualquier otro pudo haber aceptado la tarea. Isaías aceptó, considerándolo un privilegio que no tiene precio, expresando: “Heme aquí, envíame a mí. ”

Nos hace pensar que hoy también, el Señor, a los que hemos reconocido nuestro pecado y a los cuales nos ha perdonado a través del sacrificio de Jesús, también nos está brindando esta oportunidad.

Dios sigue haciendo el mismo llamado hoy en día… ¿quién irá…? Pero también, ¿quién se ofrecerá?

Nosotros como iglesia venezolana tenemos una gran oportunidad de ofrecernos voluntariamente para este privilegio, como Isaías, para llevar el mensaje de esperanza a los que nunca han tenido oportunidad, aquellos que viven en tinieblas espirituales.

Es bien sabido que en nuestro país estamos pasando por una crisis sin precedentes, donde las “garantías básicas” (Alimento, medicina, seguridad) que debería ofrecer cada país son casi imposibles. Sin embargo nosotros queremos seguir viendo las cosas desde la perspectiva de Dios.

En estos días muchos hermanos de diferentes iglesias se están uniendo a los más de 2 millones de venezolanos que están abandonando el país por “buscar un mejor futuro”. Esto nos ha dejado pensando y meditando sobre el texto mencionado: ¿Quién irá a los necesitados en Venezuela? ¿Quién llevará el evangelio a los perdidos?

Hace poco, un amigo pastor me compartía algo diciéndome: “¿Por qué cambiar lo eterno por lo temporal? 10, 20 o 30 años de “mejor futuro” en otra parte. ¿Y los no alcanzados en nuestro país? ¿Quién irá por ellos?”

Reconozco que como creyente aquí en Venezuela no es muy sencillo digerir estas cosas, pero sigo pensando qué mejor manera de ver las cosas que desde la perspectiva de Dios y su amor por los no alcanzados en nuestro bello país.

En la carta-libro “Las lágrimas en el Camino de Mileto,” en las páginas 167-168 bajo el título El discipulado-tiempo, inversión y esfuerzo, hemos relacionado parte de estos pensamientos con nuestras vidas, por su estrecho vínculo en tener una correcta perspectiva en el enfoque y en la función de la iglesia; así como en la vida discipular, en el servicio y en la entrega de cada creyente.

Creemos firmemente que es un serio desafío a la realidad que como iglesia venezolana estamos enfrentando. Esperamos que sea de mucha bendición para todos ustedes en los países donde cada uno está sirviendo.

Dios les bendiga,
Poncho e Ivanna Durán
Maracaibo, Venezuela
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“Las lágrimas en el Camino de Mileto,” páginas 167-168
El discipulado – tiempo, inversión y esfuerzo
¡Allí está el motivo por el cual hay tan poco interés en la obra misionera! Se requiere demasiado tiempo, inversión y esfuerzo. ¡Mejor llevar a cabo una campaña, hacer una “invitación” cuando parece ser el momento más emotivo, tirar unos folletos al aire y ya, a correr! Piensen, hermanos, en cuanto a lo que implica lo que vimos, en Mateo 28:19-20, del discipulado.

Parte del discipulado implica la necesidad de una estrategia, tiempo y relaciones personales. Las primeras palabras de Mateo 28:19-20, “Vayan, pues, a las gentes de todas las naciones…”. Estas primeras palabras implican tiempo y entrega. Cuando la iglesia se enfoca en ir a “las gentes de todas las naciones”, se requiere una congregación comprometida a largo plazo. El trabajo principal es el de hacer discípulos (de Jesús).

¿Y qué hace el nuevo discípulo inmediatamente? El nuevo discípulo se “identifica” con el Dios del cielo por medio del bautismo. Todavía hay más trabajo que hacer después de “los bautismos”. Luego viene la tarea de enseñarles todo el consejo de Dios. Esta “enseñanza” no puede ser sólo académica, sino también por medio del ejemplo. Pablo dijo: “Así pues, les ruego que sigan mi ejemplo”. Nuestro hermano Pablo puso constantemente su vida como ejemplo a seguir, y nosotros humildemente debemos hacer lo mismo dando un buen ejemplo a seguir.

La iglesia se edifica dentro, y se propaga afuera. La iglesia es el cuerpo de Cristo, y dentro del cuerpo cada miembro funciona para bien y edificación de los demás miembros. Las reuniones de la iglesia no son para invitar a los inconversos y evangelizarlos sino para edificar a los hijos de Dios y capacitarlos para el trabajo del evangelio fuera. La función de la iglesia en el mundo es la reproducción y multiplicación del amor, verdad y vida de Dios por medio de discípulos que hacen discípulos.

REFLEXIONES

Apreciados amigos y hermanos:

Reciban un saludo especial de todo el equipo del Club la Cima en Bogotá, Colombia.

Como varios de ustedes saben, llevamos cerca de 6 años trabajando en el barrio Suba-Bilbao, una pequeña parte de esta ciudad. Aquí estamos sirviendo con niños, jóvenes y con sus familias a través del discipulado, el refuerzo escolar, actividades deportivas, enseñanza cronológica de la Biblia, el Club la Cima, y una congregación que ha sido fruto del trabajo.

Hace unas semanas atrás nos visitó una señora con mucho interés en conocer la obra y con un gran entusiasta deseo por participar en algo de lo que allí se hace con la gente. Para nosotros fue de mucho ánimo saber que alguien se interesara por involucrarse y querer servir a la comunidad. Al ir desarrollando la charla, especialmente sobre la manera en que enfocamos la enseñanza bíblica, la señora reaccionó negativamente al ver que no se trataba de resultados inmediatos sino de discipulado. Nos manifestó que ella era una fiel obrera con el sistema de la conocida “oración de fe”. Para ella, el tomar tanto tiempo para enseñar el camino de la fe no es tan efectivo y bueno. Nos explicó que no debía ser tan demorado. Según su criterio, debíamos aprovechar cualquier oportunidad para que las personas hicieran “la oración de fe”, y lo más pronto posible mejor.

Después de explicarle las razones de la dinámica del ministerio que llevamos, y que todo encaja dentro de un contexto de discipulado, la señora dirigió la conversación hacia otras cosas y luego se fue. Lastimosamente no volvimos a saber nada de ella ni de su interés por hacer algo en la comunidad.

Para este mes nosotros tenemos el privilegio de compartir con ustedes, nuestros apreciados compañeros en el ministerio, esta breve reflexión. Queremos tocar el tema sobre la gran importancia en el evangelismo de enfocarnos en “El Nacer De Nuevo” de la gente, en la transformación y en el discipulado.

Lastimosamente nuestra cultura cristiana continúa con un acentuado interés por desarrollar métodos rápidos y “microondas” de evangelismo con las personas. Poca convicción hay en enfocar el ministerio hacia el propósito de ayudar a las personas a ENTENDER el mensaje de salvación. Pareciera existir un ambiente en dos vías egoístas:

El primero es que el evangelista supuestamente cumplió con su trabajo al hacer que el receptor tomará “una decisión de fe”, independientemente de si entendió o no el mensaje. Lo único de importancia es llevar la persona a repetir unas palabras. La idea de “nacer de nuevo” pareciera ser un concepto extraño.

El segundo es que para el evangelista no le interesa la persona como individuo, sino como “uno más” en su lista de “almas ganadas”. Es triste, pero es lo que nos dejó el encuentro con la señora mencionada, el cual refleja la realidad de muchos ministerios.

La experiencia reciente que tuvimos con esta señora nos hizo recordar algunos de los principios del discipulado en la enseñanza de Cimientos Firmes. Con esta breve reflexión, les invitamos a repasar las páginas 183 y 184 en el libro “Las Lágrimas en el Camino de Mileto” bajo el título “¿Una decisión o un nacer de nuevo?”

Les animamos hermanos a seguir fielmente el camino trazado por el Maestro. No bajemos la guardia ni perdamos el rumbo. Dios, que es Fiel y Justo, dará todo Su sello de aprobación. Un abrazo.

Benjamín y Xulay Beltrán
Suba Bilbao, Bogotá, Colombia
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Páginas 183 y 184 del libro “Las Lágrimas en el Camino de Mileto”

¿Una decisión o un nacer de nuevo?
Mucho evangelismo de hoy pone su énfasis en “una decisión” para recibir a Jesús. ¡Pero cuántos han “tomado una decisión” sin experimentar un nuevo nacimiento! Si leemos con cuidado y entendimiento Juan 2:22 a 3:16, veremos que en ningún momento Jesús buscaba que la gente tomara “una decisión”, como es costumbre hoy. Al contrario, en la última parte de Juan capítulo 2, dice que muchos creyeron en él al ver las señales milagrosas que hacía. Pero Jesús no confiaba en ellos. Jesús conocía el corazón de la gente y sabía que estaban interesados en los milagros que hacía, pero no en el significado y propósito de ellos. La gente creyó en Él, pero su “fe” no era una fe relacionada a la salvación.

Aquí hay un principio que no debemos descuidar. Hermanos, no se dejen llevar por el tradicionalismo por más popular que éste sea. Es mejor ser sabios y realistas, que necios y populares. Muchos grupos evangelísticos e iglesias buscan, por cualquier medio, que la gente “crea en Jesús” para luego “tomar su decisión” de recibir a Jesús en su corazoncito. Pero no toda fe es fe salvadora.