REFLEXIONES

En el pueblo fronterizo de Maicao, Colombia pudimos ver una pequeña parte del corazón de Venezuela. Miles de personas con sus miles de historias. Muchas historias tristes y de desesperanza. Pero también podemos acercar nuestro lente y ver a cada vida, cada individuo y su historia en particular. Fue en el centro de este pueblo donde conocimos a Ana.

Ana es una mujer que, como muchas miles de madres venezolanas, ha salido de su país en búsqueda de un sustento para sus hijos y familia en Venezuela. La conocimos en Maicao mientras como equipo nos comprábamos provisiones y alimentos para una poblacion de migrantes viviendo y trabajando en el relleno sanitario de la ciudad.

Ana vive con su esposo Jorge en esa ciudad fronteriza, junto a miles de otros venezolanos desplazados por la crisis que atraviesa Venezuela. Muchas de estas personas duermen en las peligrosas calles y plazas. Ana comparte una historia que es el común escuchar: “Antes tenía un trabajo estable en Venezuela, pero ahora soy vendedor ambulante en estas calles. Tenemos que trabajar duro y esforzado para sacar adelante a nuestros hijos y familia”.

Venezuela está atravesando una profunda crisis económica, política y social. La situación ha obligado a millones de personas a irse del país en búsqueda de sobrevivencia para sus familias. Colombia ha sido uno de los países que más ha recibido estos migrantes venezolanos, y Maicao por ser un pueblo fronterizo ha sido uno de los pueblos receptores y saturados. Esto ahora ha constituido un “problema” social para la nación colombiana y específicamente para el gobierno local de Maicao. Como dije al principio, son miles de personas con sus miles de historias. Muchas personas que antes tenían una estabilidad económica en su país (Venezuela) han llegado a mendigar en las calles en una tierra extranjera.

Todo esto me llevó a pensar y meditar en la iglesia de Cristo. Me dejó pensando en la anemia espiritual en que facilmente podemos encontrarnos sumergidas. Con tantas oportunidades a nuestro alrededor, en cualquier país, para participar en los propósitos de nuestro Dios y en algunas de nuestras congregaciones prácticamente todo el enfoque “ministerial” se encuentra en decoraciones para nuestros edificios, batas para el coro y cantidades de comités creados para pensar en la comodidad de los mismos congregantes o para llevar a cabo “mejores cultos” etc. ¿Y aquellos de afuera? ¿Quién irá por ellos?

Esto nos plantea un reto: ¿Cómo podrá participar la Iglesia de Cristo con estas personas que ahora están desamparadas? ¿Qué reto asumirá la Iglesia local para sumar a un esfuerzo serio y comprometido? Y pensando bien ¿Qué estamos haciendo como Cuerpo de Cristo para el alcance en un discipulado?

Durante los días que estuve participando en algunos ministerios en el lado Colombiano de la frontera, seguí pensando en la importancia y en el valor de cada vida, vidas como Ana. Esto me hizo recordar una parte del libro Las Lágrimas en el Camino de Mileto que habla del enfoque de la iglesia fuera de la congregación.

Doy gracias a Dios por la oportunidad de compartir esta pequeña reflexión con ustedes nuestros queridos hermanos. Dios los bendiga.

Poncho e Ivanna Duran

Maracaibo, Venezuela

Texto tomado del libro Las Lágrimas en el Camino de Mileto:

En las páginas 165-166 bajo el título “El enfoque de la iglesia fuera de la congregación.”

El segundo enfoque se centra en el discipulado en campos fuera de la iglesia. Lo vimos en Hechos 1:8, “…recibirán poder y saldrán a dar testimonio de mí, en Jerusalén, en toda la región de Judea y de Samaria, y hasta en las partes más lejanas de la tierra”. En Mateo 28:19-20 dice, “Vayan, pues, a las gentes de todas las naciones, y háganlas mis discípulos; bautícenlas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Por mi parte, yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”. La segunda función de la iglesia es la labor intensa y difícil de hacer discípulos de otras gentes, de las que hoy ni siquiera son creyentes.

A veces hay tanta anemia en las iglesias que el único “discipulado” que se conoce es el de tener estudios, charlas y cultos con el tema sobre “el discipulado”. Estudios, estudios y más estudios sobre el discipulado, pero el número de discípulos no aumenta. Luego, si acaso hay algún movimiento fuera entre los no creyentes, ¡se les reparten folletos o invitaciones para luego participar otra vez en lo mismo, un culto! Hermanos, ésta es una vergonzosa confusión y ciclo vicioso inútil.

Debemos evaluar el trabajo en el cual la iglesia está involucrada, dentro y fuera. Debemos revisar el significado y las implicaciones de lo que realmente es un discípulo.

Entonces, el segundo enfoque de la iglesia es el trabajo estratégico del discipulado, haciendo discípulos de toda lengua, tribu y nación. Ese trabajo y propósito en la función de la iglesia requiere seriedad, entrega, compromiso y trabajo a largo plazo. Eso no se hace con campañas y cruzadas. Es un esfuerzo que se hace en cuatro esferas a la vez; en su propia localidad, en las partes circunvecinas, en las comunidades más retiradas, y hasta las partes más lejanas de la tierra.

Cuando se trata del discipulado transcultural, se requiere una buena capacitación misionera y un buen equipo. Luego se requieren años de trabajo en la adquisición del idioma y la cultura para poder trabajar adecuadamente con la gente en su propia lengua y en su propia forma de pensar. Se requieren años invertidos en la preparación de lecciones bíblicas, alfabetización, traducción bíblica entre otras labores. En muchos casos estamos hablando de un plan de trabajo y compromiso de la iglesia de 20 a 25 años, o más.

Posted on: agosto 9, 2018, by : ALFREDO HERNANDEZ

3 thoughts on “REFLEXIONES

  1. Como miembros del Cuerpo de Cristo (pero ya avanzados en edad) este escrito nos llama de nuevo a servir con fervor en obediencia al Salvador. Lo haremos por orar que las congregaciones sean renovadas de acuerdo con esta visión bíblica. [¡Dejémos de vainas!]. Damos gracias al Señor por Sus labores, hermanos. 1 Tes. 5.16-18. – J y G.

  2. Mi querido hermano Alfredo, estoy conmovido por todo lo que está, ha estado y seguirá pasando en Venezuela. No puedo ni imaginar el tipo de sufrimiento y angustia que viven tantos y tantos hermanos en ese país, como también los que ya han salido, como el caso de Ana. Estoy en contacto con mi hermanito Ricardo para ver la forma en que puedo contribuir a mitigar un poco tanto dolor. Estoy orando, pero me gustaría hacer algo más. Se que es muy difícil hacer llegar dinero y otros apoyos, pero si tienes amigos en Colombia a los que pueda contactar, podría ser una opción.

  3. Gracias mis sinceros y amados hermanos, desde que me encontré con ustedes en Puerto Ordaz Venezuela, en la Iglesia Rio Caura, bajo responsabilidad del Pastor, Rafael Marcano . Ahora Por mandato del Padre Eterno, estoy recibiendo y redactando, un nuevo pensum de preparación para los nuevos evangelistas que nuestro Rey Yeshua Hamashiaj necesita,para expandir el trabajo misionero.
    Amados: Alfredo, hermanos y familias en el Reino, espero tener la oportunidad de reunirme de nuevo con ustedes.
    Al igual que ustedes tengo en mi corazón esa carga que usted me han manifestado, y creo fielmente, que la libertad esta en proporcionarles el camino la verdad y la vida, Yeshua el Ungido,y para eso hemos sido llamados. Bendiciones recibe mi aprecio, pastor y consiervo Ruben Velasquez Zacarias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *