REFLEXIONES

El contraste entre Pastores y Ovejeros

-Considerando a Los Demás Como Más importantes-

Una de las grandes necesidades de la iglesia latinoamericana es la de tener “ovejeros” genuinos (pastores) que brinden un liderazgo práctico en la congregación y en los ministerios. Muchos en las iglesias crecen con una orientación institucional que relaciona la idea de “pastor” con una plataforma y un púlpito, o con autoridad y la necesidad de “estar al frente” etc. La idea de discipulado personal, servicio, capacitación, liderazgo y “pastoreo práctico” en la iglesia son pensamientos extraños y nuevos para muchos.

Recientemente un joven que conocemos vino a despedirse de nosotros. Hace años que puso su mirada en ser pastor. En ese momento le animamos a buscar a unos hombres para discipularlo — líderes que realmente se dan con gran pasión, entrega, cuidado y preocupación para guiar (“pastorear”) con eficacia a quienes están bajo su cuidado. Su trasfondo es uno profundamente influenciado por ideas tradicionales sobre el pastoreo. Estas ideas tradicionales terminaron dominando sus pasos y pronto comenzó sus estudios teológicos con el fin de “capacitarse para el ministerio”.

Desde el principio quedó claro que sus intereses no eran en realidad funcionar como pastor, sino más bien tener la posición de “ser pastor”. Es este tipo de pensamiento lo que nos llevó a usar el término “ovejero” en vez de “pastor”. A pesar de que “pastor” es la mejor palabra, el término “ovejero” puede impulsarnos a contemplar mejor y más ampliamente el significado bíblico, la función y los objetivos implícitos de este rol.

Después de haber completado años de estudio teológico, se le presentó un diploma, que supuestamente evidenciaba sus calificaciones para ser pastor. Aunque él nunca ha servido en algún liderazgo, nunca ha participado discipulando o ayudando a otros a alcanzar su propio potencial, ahora tiene el título oficial de “pastor”, ¡y ya ha recibido una oferta de “trabajo” para “ser pastor”!

El enorme déficit de discipulado real y práctico en la iglesia ha contribuido a que historias como la de arriba se convirtieran en cosas absurdas, pero comunes. Hay una gran necesidad de que los hombres y mujeres jóvenes que anhelan entrar en algún ministerio realmente se entreguen a servir con humildad y ayudar a los demás a lograr desarrollar su máximo potencial. Hay necesidad de obreros que realmente consideran a los demás como más importantes que ellos mismos.

Un enfoque de este ministerio en el que ustedes forman parte es el de relacionar las dinámicas del discipulado y el pastoreo juntos. A lo largo de los años, esto ha llevado a un número creciente de nuevos ovejeros en el proceso de ser discipulados por otros quienes están pastoreando de manera efectiva, y estos a su vez, también siendo capacitados para sus áreas particulares de servicio, ministrando en otros contextos, incluso en otros idiomas y culturas.

Recientemente, surgió un vínculo mutuo de pastoreo como resultado de la “polinización cruzada” de algunos misioneros y pastores venezolanos y colombianos que participaron en una conferencia de discipulado.

Hace poco nos sentimos con luto y en dolor, esto debido a que un joven pastor venezolano murió en el hospital. Aunque no quita la tristeza y la indignación relacionada con las condiciones que contribuyeron a su muerte, nos alentó ver esta dinámica de Discipulado-Pastoreo en acción entre los hermanos venezolanos y colombianos quienes son “ovejeros” en sus propias iglesias y ministerios.

Durante estas semanas pasadas, dieron de sí mismos sin descansar, e involucraron a otros en Colombia para buscar, localizar, comprar, empaquetar y enviar medicinas y artículos de primera necesidad a un pueblo en la frontera entre Colombia y Venezuela, desde donde los suministros podrían ser transportados al hospital venezolano donde el joven pastor se estaba muriendo. El gran esfuerzo, los cuidados y la suma importancia dada para salvar a este joven fueron sobresalientes.

La “actitud de ovejero” que estos amigos demostraron en lugares lejanos, así como en sus propias ciudades y comunidades es igualmente inspiradora. Su actitud sigue la línea de las palabras de Pablo en Filipenses 2:3 donde nos exhorta a que: “… cada uno considere a los demás como más importantes que sí mismo.” Estas pocas palabras representan la verdadera prueba que revela el corazón de un genuino ovejero. ¡Es aquí donde encontramos la diferencia entre lo que es “querer ser un pastor” y lo que es “en realidad pastorear”! Al final, nuestro hermano venezolano necesitaba una transfusión de sangre, pero no se encontraron bolsas de transfusión de sangre y este amigo falleció.

Los pastores colombianos vivieron el principio de Filipenses 2:3 al darse de sí mismos para servir y apoyar en todo a los ovejeros venezolanos quienes se encargaron de pastorear al joven moribundo de 27 años, a su familia afligida y también a su congregación. En ambos lados de la frontera, los ovejeros trabajaron incesantemente día y noche a favor del joven que solo algunos pocos de ellos conocían. Esta es solo una faceta del punto en cuestión: el contraste entre pastores y ovejeros.  Aun así, es alentador cómo la humildad, el servicio y la consideración de la importancia de los demás se cultiva a través de estas relaciones, uniendo el discipulado y el pastoreo.

Los eventos arriba mencionados nos hacen recordar unos párrafos en el libro Las Lágrimas en el Camino de Mileto (páginas 65-66), los cuales compartimos a continuación:

¡Incontables veces diferentes pastores nos han visitado y han preguntado sobre “qué método” usamos para “hacer” que los hermanos trabajen unidos! No siempre les parece muy razonable la respuesta. Les hemos dicho lo mismo que a muchos de ustedes: Primero, la forma es simplemente ver el modelo presentado en el Nuevo Testamento, seguirlo y vivirlo. Segundo, practicar el discipulado, no sólo predicarlo.

Cuando vemos a todos los hermanos, (a menos que haya alguna excepción cuando alguien esté enfermo o viviendo en pecado), practicando, no sólo memorizando, el precepto encontrado en Filipenses 2:3-4, las cosas toman un rumbo muy, muy distinto en nuestras iglesias. Esa dinámica es aún más poderosa cuando los hermanos en el liderazgo toman la iniciativa de ponerlo en práctica. “No hagan nada por rivalidad o por orgullo, sino con humildad, y que cada uno considere a los demás como mejores que el mismo. Ninguno busque únicamente su propio bien, sino también el bien de los otros”.

Todos nuestros hermanos y los ministerios han trabajado con estas normas y preceptos de EQUIPO.

Saludos a todos y cada uno de ustedes nuestros amigos. Dios los bendiga. Ricardo y Eunice

Posted on: octubre 30, 2018, by : ALFREDO HERNANDEZ

One thought on “REFLEXIONES

  1. Me parece bastante nutriente esta información sobre el verdadero pastoreo y obispado que la palabra nos demanda,el fin de todo pastor y siervo de DIOS no es lograr fama,posición,estatu,etc.El objetivo principal es formar adoradores que se discipulen y vayan a una misión,el fin es lograr vida eterna,que hayan vidas transformadas,si muchos se dedicaran a pastorear en ves de ser pastores de títulos otro gallo cantaria.El verdadero pastoreo consiste en un trabajo exhaustivo,desgastante pero confortante cuando ves que el señor ha restaurado y transformado vidas…BENDICIONES!!!MUY BUENO Y CONFORTANTE SUS PALABRAS EL SEÑOR LES ABUNDE!!!

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